La constitución dice que la Iglesia debe poder financiarse ella misma. Es más, tiene tres vías para hacerlo: donaciones, actos como bodas y comuniones y la famosa casilla eclesiástica de la Declaración de la Renta.
De ese 0,7% de cada español que marca la casilla recauda un 18% del total de sus ingresos. A esto, hay que sumarle los 6.000 millones del Gobierno del año pasado. En 2012, la cantidad será la misma.
Al margen de sus ingresos, los escándalos que salpican continuamente a la Institución están “entorpeciendo” en la creencia en sí. Esta semana, en Periodismo Social, conocemos la opinión de la gente sobre la Santa Sede.

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